Remolcadores de Boluda en Dunkerque: profesionalidad y pericia

2015-11-24T11:09:23+00:0013/10/2015|Noticias|

Los enormes buques y las difíciles condiciones naturales del puerto de Dunkerque necesitan de la gran profesionalidad de los capitanes de los remolcadores que asisten cada día complicadas maniobras para conducir a los gigantes del mar, cargados con decenas de  miles de toneladas, a un muelle seguro.

En la terminal oeste de Dunkerque, el Bulk México, de 176.000 toneladas, 292 metros de eslora y 45 de manga, acaba de descargar parte de su cargamento de carbón de Brasil. Aliviado y mostrando ahora un calado de 14,25 metros va a poder comenzar su segunda etapa en Dunkerque, en el muelle Sollac, detrás de la esclusa de Charles de Gaulle.

Prácticos y remolcadores se presentan en las mejores condiciones para afrontar una maniobra de esta envergadura. La geografía de la zona de Dunkerke es muy exigente. En la zona de Dyck, cerca de Calais y la frontera belga, el mar está estriado por estos largos bancos de arena, entre los cuales prácticos y remolcadores deben encontrar el camino.
Cuatro remolcadores, dos a proa y dos a popa, se cuelan bajo el casco y comienzan a manejar con pericia el gigante del mar, evitando las corrientes y bancos de arena que se adivinan mirando la superficie marina. “Aquí siempre hay viento”, afirma sonriendo uno de los capitanes, “aunque nuestro problema no es el viento, como en el Golfo de Vizcaya, es la mar corta y las corrientes y, sobre todo, los bancos de arena que nos rodean”.

Cuatro horas y media emplearán en conducir a este mastodonte desde alta mar a los muelles. El Bulk México alcanza suavemente el muelle. Se abren las escotillas del gran barco. La maniobra ha terminado.

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